sábado, 12 de diciembre de 2009
...Y yo le contesto bien, todo va bien. Salvo mi corazón, todo va bien
Llega Amarilla de una fiesta y me dice oye Pink ¿cómo vas? Y yo le contesto bien, todo va bien. Salvo mi corazón, todo va bien. Amarilla tiene el pelo revuelto, me acaricia y yo le doy un arañazo en una nalga, como para no perder la costumbre. Amarilla se dirige a la cocina y se prepara un café, mira por la ventana, se acaricia el pelo y dice que la vaina está jodida y yo pienso que en verdad todo está jodido. Los árboles están jodidos, las calles están jodidas, el cielo está jodido. Las palomas están jodidas. Mierda. Yo también estoy como jodido. Me dan ganas de ahogarme en salsa de tomate."
Más Opio
Corazón suicida.
Él tiene la habilidad de volverte vulnerable, de obligarte a apreciar esas lágrimas diarias, de forzarte a cuidarlo, a rescatarlo mil veces, y es tan osado que se atreve a ponerte en frente del amor, darte una pistola y te impone jugar a la ruleta rusa con su peor enemigo.
Mi corazón es mi arma más letal, me intoxica cada hora por ser tan débil. Me hace cantar una canción de amor, y a la media hora me destruye el día entero tomando demasiado en cuenta unas palabras tejidas con dolor de todos los colores. Me hace reír a carcajadas y pone brillo en mis ojitos, pero derepente se retracta y cambia mi sonrisa por desilusión.
Es traicionero, me hizo jurar al amor jamás dejar de creer en él, pero permite que juegue con él cada mañana. Permite que el amor se quite el disfraz y le haga ver lo que es en realidad, una nociva y asesina mentira. Deja que el amor se jacte de palabras bonitas y después las burle sin remordimiento alguno.
Mi corazón tiene frío en verano, se monta en el tren, viaja, viaja, cambia de estación, y sigue teniendo frío. Se abriga en el trópico y el frío lo tortura, se pone guantes en Azizia y le da hipotermia. No consigue quien pueda alquilarle el sol y guindárselo en una esquinita.
Ya lo he intentado todo con él, le puse calefacción pero no funciona, le compré un paraguas, y sigue mojándose cuando a penas gotea, le leí cuentos, le di cucharadas de azúcar, le escribí poemas, y le juré matarlo sin que pudiese revivir en cuanto descubriera la manera.
Nadie tiene un peso más grande, que los que tenemos un corazón suicida. Nadie que haya intentado calmar a su corazón con un Lexotanil y hacerlo dormir con un Somese sabe el infierno torturador del que se está atado con un nailon.
viernes, 20 de noviembre de 2009
Amarilla me dice que tiene ganas de hacer una siesta porque siempre que duerme a esa hora sueña con barquitos de papel en la mitad de un cielo azulito
El lunes empecé a trabajar en el horario de la mañana, es decir ahora trabajo de 7:00 am a 1:00 m, y antes trabajaba de 1:00 m a 7:00 pm, me gusta, me levanto temprano, camino un rato para llegar a la oficina, y desayuno. Antes me levantaba a las 10:00 am y no tenía tiempo de nada.No me fue muy bien porque no estoy acostumbrada, me tengo que comenzar a parar más temprano.
Lo mejor de toda la semana es que al fin pude ir al cine a ver Coco avant Chanel. No tengo palabras, es excelente, llegue aqui queriendo terminar una falda de cintura alta que comencé y no termine, y ya sólo me falta coserla. También quiero comenzar a estudiar Diseño de Modas, y cumplir otra meta en mi vida.
Ah, por cierto, antes de ver la película, le dije a Gabriel que tenía que ir a comprar unas telas porque me quiero hacer unos cintillos, y le vi uno a Audrey Tautou en la película, uno tan hermoso <3
Hoy fui a cenar a Friday´s, algunos viernes de algunos meses terminamos cenando ahi,y hablamos de tantas cosas,como siempre, mientras me tomaba un Baileys, y él una Solera verde.
Mañana queremos ir a la playa un rato, porque ya extraño el sol y la arena, me quiero sentar sólo a escuchar las olas, y a leer un rato, no es que ame meterme en el mar, sólo quiero estar ahi, porque desde hace meses no voy.
Y para no dejar de citar a Chaparro: “Amarilla me dice que tiene ganas de hacer una siesta porque siempre que duerme a esa hora sueña con barquitos de papel en la mitad de un cielo azulito.”
domingo, 15 de noviembre de 2009
Yo si quiero cambiar mis domingos por las letras, por una hoja escrita en la que la gente encuentre una sola razón para seguir viviendo.
Tengo muchos días acordándome de los cuentos que me Leia mi mamá antes de dormirme, de todo el dinero que me trajo el ratón Pérez, de mis cartas de 3 hojas que le escribí a Santa y en donde le explicaba porque me lo merecía todo, de mis tardes encerrada en mi cuarto dibujando vidas, de mis papás corrigiéndome los errores ortográficos, de los libros de cuentos que me regalaban los seres más maravillosos del mundo, de todos los colores que me dio mi mamá y nunca use, porque me gustan más los dibujos en blanco y negro, de los poemas que mi papá Leia en la sala, de los diarios que me compraban para que escribiera.
He recordado tanto mis tardes llenas de silencio, mis tardes perfectas en las que terminaba de hacer tarea y mi cuarto cambiaba de paisaje porque mi imaginación lo podía todo, que pienso que no debo dejar escapar la niña que llevo aquí conmigo, dentro de la cartera, la que se mete en mis ojos y les hace maldades para que salgan lagrimas, no quiero dejar ir a la niña que se ríe de las cosas más tontas y que nunca entiende los chistes, esa niña que complementa mi ser y que no me permite volverme aburrida, que no me da permiso para perder la locura, la imaginación, los duendes, las casas en los árboles y las ganas de soñar.
En estos días le estaba contado a unas personas que vinieron de visita a mi casa que desde muy pequeña decidí ser escritora, y que quizás por eso estudie comunicación social, y mi papá les decía que el desde que empezó a ver mis inclinaciones sabía que yo iba a querer ser algo así cuando creciera, y me preguntaron que porque quería ser escritora, y les conteste que me encantaba contar historias y en tono burlón me preguntaron: ¿quieres ser cuenta cuentos?, refiriéndose a que yo iba a estar en las plazas contando cuentos para recibir dinero y esas cosas, y sin pensarlo les dije que si, que me encantaría poder alegrarle la vida a una persona en la calle contando un simple cuento, que me gustaría sacar a las personas unos minutos de la caótica realidad en las que vivimos. La gente tiene una cárcel en la mente, que si dices que quieres ser escritor te imaginan como un fracasado, que si te gustan las artes circenses te imaginan en un semáforo reuniendo dinero para comprar droga, si supieran que pararte en un boulevard a leer poesía podría hacer feliz aunque sea a 5 personas que pasan por ahí, y que pararte en un semáforo te da la satisfacción de quitarle una mala cara a un ejecutivo que va para el trabajo, no fueran tan prejuiciosos y no fueran tan infelices.
Yo sí, yo quiero tener tiempo para escribir un libro y morirme cuando 10 personas hallan aprendido algo de lo que escribí, y sí, quiero ir a una plaza a contar mis cuentos y no irme sin recibir una sonrisa o un "gracias" de vuelta, yo si quiero que me valoren por despertarle las ganas de soñar a un señor de cincuenta y cinco años, y por no permitirle a un niño de seis dejar de soñar.
Yo si quiero cambiar mis domingos por las letras, por una hoja escrita en la que la gente encuentre una sola razón para seguir viviendo.
Para mi no hay nada que valga más que las palabras, como dicen los fotógrafos, o como algunas personas que se refieren a las miradas que son capaz de expresar algo. Pienso que las sonrisas, las miradas y las fotografías valen igual que las palabras, porque si no no existiría tal punto de comparación.
Es domingo y está lloviendo.
Hoy me levante, me vestí, salí y como es DOMINGO todo salio mal, me tuve que devolver a mi casa, vestida, maquillada, peinada, con mis fabulosas botas de lluvia(que cuando la gente me las ve secretean, me miran raro, piensan que estoy loca, que soy una descarriada, que tengo mal gusto, que tienen demasiados colores - porque si no lo saben las personas de este país tienen graves prejuicios sobre los colores -, sí, la gente critica, y yo pienso que son hermosas y que está lloviendo y son perfectas para sentirme protegida del agua sucia que cae del cielo, pero entiendo, a las mujeres de aquí les gusta salir en sandalias y sentir como el agua asquerosa penetra entre sus dedos y las plantas de sus pies terminan siendo negras; también a las mujeres de aquí les gusta criticar si te ven con unas medias pantys fucsias, una falda, una franela y unas botas, les gusta criticar cuando ves que no tienes kilos demás y tu cabello es totalmente controlable, y les encanta criticar cuando ven que no te da pena esconder tu rostro. Aman criticar cuando ven que te sientes segura de ti misma y sientes que todo te queda bien. Y claro, eso también lo entiendo, ellas no se pueden poner una mini falda porque sus piernas horrorosas y su celulitis le causan un complejo atroz, no se pueden poner unas medias pantys de ningún color porque sienten que se ven ridículas, porque no pueden secarse el cabello porque a los dos segundos pierden los 50 bsf que pagaron en la peluquería, y una mujer con estas características jamás puede ser ella misma, se conforman con ser una más del montón y tener los jeans pegados y la camisa vulgar que tienen todas las demás.
Hay muchas mujeres que me ven y supongo que piensan que me veo mal, porque me ven de arriba a abajo, de abajo a arriba, lo raro es que ellas no me llaman nunca la atención a mi, y sospecho que es porque la gente que llama la atención es por algo más que lo que lleva puesto, es por la alegría que irradia, o por la actitud que tiene frente a la vida.
La verdad es que no vine a mi blog a mostrar mis aires de superioridad, vine a desahogarme, porque salí media hora y noté que la gente de mi país y sus mentes subdesarrolladas no van conmigo, y porque la verdad no tengo mucho que hacer, los domingos nunca hay nada que hacer.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Anoche fui a Francia.
La pastilla que deje de tomar hace meses aceleraba el ritmo de mi cerebro, o eso sentía yo. No sé, era muy raro porque me robo mi Daimon (aunque no fue la pastilla, si no el estado de animo quien lo hizo),pero de noche mi imaginación volaba demasiado.
Un día me desperté y salí corriendo a asomarme en la ventana que da a casa de mis vecinos, para ver que seres vivos vivían en su jardín, sí, soñé que mis vecinos, tenían una especie de zoológico en su jardín, cebras, leones, tigres, jirafas, elefantes, y eso me encanto, obviamente, me parecía súper raro, pero los tenía tan cerca que lo adore, pero ellos también tenían un dinosaurio y casi acaba con mi casa y mis mascotas, y pensé inmediatamente en denunciar a los vecinos.
Cuando Hamtaro estaba pequeño, soñé con él, lo tenía cargado, pero cada vez que le veía el rostro, se lo veía diferente, es decir, a veces tenía cara de conejo, después de perro, luego de gato, y así.
Pero creo que una de las mejores hazañas de mi mente, fue el día en que me regalaron un pingüino y era mi mascota, se caía muchísimo, pero era la cosita más bella que tenía. Supongo que soñe eso, porque Kyo me dice a veces pingüina, pero cuando lo conté aquí en mi casa surgieron preguntas como: ¿Y lo tenías en la bañera?.
Y me arrepiento muchísimo de no haber anotado todos los sueños como me decía mi mamá, porque ahora no los recuerdo y no los puedo postear.
Me gusta soñar, pero no pesadillas. Me tomo los sueños demasiado en serio y puedo llorar todo el día por culpa del abusador subconsciente. Pronto voy a postear algo que habla sobre mis sueños.
martes, 10 de noviembre de 2009
"Luego subimos a la asotea y Amarilla abre los brazos, respira y me dice que la mañana está perfecta para suicidarse"
Hoy quiero tener el cabello largo, después de tener 4 años conrtándolo sin compasión, quiero que crezca en dos semanas, quiero mi pollina y mi cabello largo para usar sombreros y no parecer un niño, además quiero una "cola de caballo" y esas cosas que pueden hacer la gente que usa el cabello largo.
También quiero pintarme las uñas de rojo, y cobrar mi quincena, para comprarme un libro nuevo, quería unas botas, pero son muy caras, así que es mejor el libro, además las botas no se pueden leer.
Mañana Kyo va a Cúcuta, quisiera que me trajera unos libros de Efraim Medina Chaparro, aunque sea "Erase una vez el amor pero tuve que matarlo", pero no creo que le de tiempo de entrar en librerías, también le pedí una cartera, quizás me la traiga.
Y ya son las 11:40 am y entro a la 1:00 m al trabajo, y no me he bañado, no he almorzado, asi que me separaré de aqui.
Buen día.
lunes, 9 de noviembre de 2009
...
Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades.
En mí, la personalidad es una especie de furunculosis anímica en estado crónico de erupción; no pasa media hora sin que me nazca una nueva personalidad.
Desde que estoy conmigo mismo, es tal la aglomeración de las que me rodean, que mi casa parece el consultorio de una quiromántica de moda. Hay personalidades en todas partes: en el vestíbulo, en el corredor, en la cocina, hasta en el W. C.
¡Imposible lograr un momento de tregua, de descanso!
¡Imposible saber cuál es la verdadera!
Aunque me veo forzado a convivir en la promiscuidad más absoluta con todas ellas, no me convenzo de que me pertenezcan.
¿Qué clase de contacto pueden tener conmigo —me pregunto— todas estas personalidades inconfesables, que harían ruborizar a un carnicero? ¿Habré de permitir que se me identifique, por ejemplo, con este pederasta marchito que no tuvo ni el coraje de realizarse, o con este cretinoide cuya sonrisa es capaz de congelar una locomotora?
El hecho de que se hospeden en mi cuerpo es suficiente, sin embargo, para enfermarse de indignación. Ya que no puedo ignorar su existencia, quisiera obligarlas a que se oculten en los repliegues más profundos de mi cerebro. Pero son de una petulancia... de un egoísmo... de una falta de tacto...
Hasta las personalidades más insignificantes se dan unos aires de trasatlántico. Todas, sin ninguna clase de excepción, se consideran con derecho a manifestar un desprecio olímpico por las otras, y naturalmente, hay peleas, conflictos de toda especie, discusiones que no terminan nunca. En vez de contemporizar, ya que tienen que vivir juntas, ¡pues no señor!, cada una pretende imponer su voluntad, sin tomar en cuenta las opiniones y los gustos de las demás. Si alguna tiene una ocurrencia, que me hace reír a carcajadas, en el acto sale cualquier otra, proponiéndome un paseíto al cementerio. Ni bien aquélla desea que me acueste con todas las mujeres de la ciudad, ésta se empeña en demostrarme las ventajas de la abstinencia, y mientras una abusa de la noche y no me deja dormir hasta la madrugada, la otra me despierta con el amanecer y exige que me levante junto con las gallinas.
Mi vida resulta así una preñez de posibilidades que no se realizan nunca, una explosión de fuerzas encontradas que se entrechocan y se destruyen mutuamente. El hecho de tomar la menor determinación me cuesta un tal cúmulo de dificultades, antes de cometer el acto más insignificante necesito poner tantas personalidades de acuerdo, que prefiero renunciar a cualquier cosa y esperar que se extenúen discutiendo lo que han de hacer con mi persona, para tener, al menos, la satisfacción de mandarlas a todas juntas a la mierda.
Oliverio Girondo.
Blog nuevo!
Estoy acostumbrada a eso, a cortarme el cabello cuando quiero que mis días cambien, a cambiar mi manera de vestir cuando me asomo en el espejo y siento que llevo años igual (aunque sólo sean meses),a buscar otras cosas que amar, porque ya me aburrí de las que amo, y así, soy sincera y no lo voy a negar. Considero que no tengo problemas de personalidad, generalmente cuando cambio en algún aspecto de mi vida no me fijo en los demás, y me ha pasado que huyo de tener una copia suelta por ahí, o ser yo la copia suelta.
También decidí abrir otro, porque no me acordaba de la clave del anterior, debido a que mi Daimon se fue de viaje y a mí se me quitaron las ganas de escribir, así que más nunca entre. Creo que mi Daimon ha vuelto, y este será nuestro espacio.
Además, si no comienzo a convertir en letra todo lo que tengo dentro de mi voy a dejar de existir, y ni yo me voy a dar cuenta.
En fin, desde muy pequeña escribí en diarios, porque era la manera que tenía de comunicarme, no había desarrollado mucho el amor por el lenguaje verbal, y no era porque no sabía hablar, si no porque no me provocaba. Y por eso una gastritis crónica con hernia Iatal me acompañan siempre. Pero a veces doy las gracias por haber sido tan retraída cuando niña, porque ahora el amor de mi vida es la literatura, porque ahora quiero que las letras de los demás se queden en mi, y que las mías se queden en los demás.
Voy a escribir aquí lo que me provoque, soy libre en todos los sentidos, también escribiendo, además no conozco algo que lleve consigo más libertad que la escritura.
Soy exageradamente sensible, muy miedosa, creativa, sincera, caprichosa y también malcriada, y seguramente se va a notar en mis próximas entradas, es simplemente para que no se sorprendan, ni se alarmen.