jueves, 4 de febrero de 2010

Salvavidas

Por una noche lo hiciste, me salvaste.

Y sin rencor alguno por que te tuve sólo ese día, y con una nostalgia a esas horas demasiado fulminantes, recuerdo todos los días que me salvaste.

No importa ya quien eres, mucho menos quien serás de ahora en adelante; importa que eres alguien y me revuelves la vida; eres otro caso inminente en mi subsistencia por el que voy a escribir.

Una mezcla más de sabores para la colección de manjares. Un aroma más para recordar antes de dormir. Una caricia más para revivirla cuando este sola. Sólo eso.

Me acostumbre a ti en segundos, te respiré y me respiraste para sonreír viviendo un ratito. Rece para que no se acabara el momento, pero fue en vano.

Rezo para que vuelvas a aparecer y no me dejes ahogarme. Quiero que me mantengas viva, más viva que nunca; que me desaparezcas del mundo, que me vuelvas inalcanzable.

Deseo dejar de sentir miedo. No quiero ser más vulnerable. No quiero sentir más dolor, quiero tenerte cerca, para que salves mis momentos, rescates mis sonrisas y ampares mis sentimientos.

Quiero un salvavidas como tú, pero que me dure toda la existencia, no solo un día.

Sábado en la noche.



Cuando estoy sola se me revuelven los pensamientos, pienso en ti como si fueras lo mismo que antes, mi cerebro se equivoca los sábados en la noche en que me quedo sola, en que solo escucho los grillos, y hace más frió que nunca. Mi cuerpo se confunde, pero esta seguro de que no te necesita, él sabe que tu calor no es lo que el quiere, pero mi alma se enreda con tus recuerdos, como si ya no te hubiese dejado de querer. Sí te deje de querer, pero cuando estoy sola no hago más que tratar de volver a hacerlo, es un mal necesario que no se como desprenderlo de mis sentidos, es lo único me que hace saber que antes también amaba a alguien, que antes también sentía.

Nunca he dejado de tenerte en mi mundo, y aún no se la razón, es el masoquismo desenfrenado con respecto a algo que todo ser humano tiene, tú eres lo que me hace sentirme mal, eres a lo que le echo la culpa sin remordimientos de estar un día sola en mucho tiempo, no eres tu el culpable ni la razón de que sea así pero lo hago inevitablemente.

Me muero por extrañarte y llamarte cuando mi sangre se mezcla con el alcohol, me muero por llorarte mientras me revuelco en el piso y te digo que vengas, que me ames, y que solo soy yo lo que tu quieres, que te acuerdes de lo que me decías, pero es imposible, por que no es así, por que decidimos no querernos y hasta el día de hoy lo mantenemos y ninguno de los dos vacila e intenta volver a hacerlo ni siquiera por unas horas.

Eres simplemente la obsesión patológica que necesita cualquier enamorado del amor para no olvidar la manera mas sucia que existe para que se desgarre un corazón, es solamente sustituir el pellizco por los recuerdos más maravillosos para saber que la vida no es un sueño, que se sufre, que el cuerpo se desintegra cuando no se tiene a alguien ya, que el alma pierde el color, que los labios extrañan la sonrisa.
Te tengo tanto asco y mi vida tanta estabilidad que me encantaría que llamaras para bajarte la autoestima y subírmela a mi por que después de todos los años de infierno me necesitas tu también para estar triste y saber que todo el asunto de ese amor que paso hace años le da nauseas a tu corazón.

Nos encanta recordar que fuimos felices para odiar nuestro presente, para odiarnos a nosotros por ser irresponsables con los sentimientos, y sobre todo nos encanta evocar los besos que nos dábamos cada dos segundos, y los te amo que no se cansaban de salir de nuestras bocas para entender por que hemos cambiado tanto y nos convertimos en los obsesivos repulsivos de un amor que se hizo trizas y nos destruye la vida para saber que estamos mas vivos que nunca.

Multiples personalidades

Todos los días soy una persona diferente, y no pretendo que ningún terrestre, habitante de mi mundo inventado lo entienda.
Mucho menos quiero hacer maromas en las mentes subdesarrolladas de las personas que me escuchan hablar para que comprendan que las cosas no son quizás como yo pienso, pero mucho menos como lo hacen ellos.

Hoy, escribo con la soberana certeza de que mañana no seré lo mismo, ni la sombra de lo que soy hoy. Hoy soy un transeúnte nocturno descubriendo que no tengo que luchar por cambiar, por que se me hace demasiado fácil.
Mañana tal vez, no recordare lo que pensé hoy, y haré lo contrario de lo que planee con tanta seguridad.

Mañana tendré otro estilo, y comprare unas flores que jamás pensé en comprar por ser tan simples, comprare un libro de recetas, en vez de una revista de modas, haré cualquier cosa y con mucho gusto de estar haciéndolo, pero al siguiente día no entenderé ni un poco porque lo hice. Pero tampoco me arrepentiré.

Hoy defiendo al amor y lo señalo como la única bandera de mi existencia, mañana lo rechazaré y buscaré un paraguas para que no caiga sobre mi piel ni una gota de el.

Hoy recuerdo los amores pasados como si no hubiesen pasado hasta tractores sobre ellos, pero mañana a penas salga el sol, tal vez mi corazón sufra de alzheimer y le ordene a mi paciente corazón morirse de amor por la persona que lo hace funcionar.
Soy valiente por no temer a la personalidad que quieran adoptar mis sentidos el día de mañana, soy dueña de todas y lo escribo al mismo tiempo que mis labios se tuercen forjando una especie de sonrisa, no importa si pronto estaré de acuerdo con el sistema social que quiere todo izquierdista o soy una fiel de la extrema derecha.

No importa lo que sea mañana, porque estaré tan orgullosa de serlo, que me desenvolveré bastante bien con el tema del día que haya escogido mi rebelde subconsciente.

Soy una construcción de tendencias, una rocola, una enciclopedia, y la sección de noticias de algún patético canal de televisión.

Mis años están llenos de 365 días bien utilizados, y muy variados, sin duda alguna.
Hoy encontré la musa y lo más seguro es que mañana se haya escondido de nuevo en alguna de las múltiples personalidades que se alojan en cualquier recóndito sitio de este ser humano que se lamenta de serlo, de este ser humano que como tantos otros carecen en tantas situaciones de compasión y caridad.

Hoy escribió la mujer que no se cansa de tener dudas, de callar a pesar de que tiene muchas respuestas para los demás. Escribió sorprendida de la complejidad que tienen sus semanas, y va a dejar de escribir esperando descubrir quien será el ansiado día de un fin de semana de noviembre.

Tú,amor

Como las gotas que al caer forman espirales en los charcos, con mucho aceite, o sin arcoiris alguno.
Así eres tú, en el duro asfalto, en el oscuro asfalto, llevándote todo, arrastrando nada; caes en huecos desbordando agua, y estas ahí en algo que simplemente no es más que tu mismo.
Controlas los ánimos y las temperaturas corporales, los pensamientos, las ganas de llorar, de salir, de enfrentar.
Porciones de cielo y tierra, sólo eso eres tú. Una realidad incomprendida.
Llegas, te vas, casi nunca te quedas, regalas nubes grises, ruidos estruendosos, y también arcoiris en el cielo, después de que pasa todo.
Tú, razón de vivir, razón de presionar el botón para que los ojitos brillen, vida y muerte deliciosa.
Tú, amor, tan deseable, tan despreciable, tan esperado y temible...

Marioneta Onírica

A diario me despierto o comienzo a soñar muy confundida, aún no se distinguir la acción de abrir los ojos y ver el sol a la acción de cerrarlos y dejar que mi subconsciente se apodere de mí. Dicen que los sueños están hechos de material sensible, pero yo, y lo digo con el derecho que me confieren mis sueños que todas las noches se construyen con una libertad atroz, yo estoy segura que los sueños tienen la misma fuerza que todos los episodios de los que eres testigo cuando se supone que estas despierto.

Soy una marioneta de las noches, tanto así, que no se si vivo cuando estoy despierta, o cuando por fin me dispongo a descansar. ¿Cómo descubrir lo que es cierto en mis días si todo es igual de consistente?, si las heridas que me ocasionan en los supuestos segundos oníricos son igual de graves que las que existen cuando todos mis sentidos están totalmente advertidos, si la sonrisa que se dibuja en mi cara cuando mi alma se siente completa en una sádica pesadilla, es casi igual que el intento de sonrisa cuando me doy cuenta de que otra vez jugaron conmigo los transeúntes de la oscuridad y sólo eso.

No sé separar lo que vivo y lo que no, porque no sé si en realidad vivo ambas cosas, o si la verdad es que no vivo ninguna, es tan difícil entender que estás secando unas lagrimas que derramaste con los ojos cerrados y tan complicado arrancarte un dolor del corazón que a pesar de que lo sentiste cuando la sensibilidad de tu cuerpo estaba reducida, que prefieres creértelo todo para no entrar en discusiones contigo mismo.

Lo más duro de la situación no es analizar y por fin dar con la respuesta adecuada de lo que es real y lo que no, si no dejar a un lado los recovecos de tu memoria y aceptar que todo fue un plan de tu comunicativa actividad cerebral mientras crees que nada grave va a pasar.

A veces ocurre todo lo contrario, y obligas a tu mente a deshacer esas imágenes que son peores que las que ves al despertar. Y simplemente buscas el manual de los sueños para echarle la culpa a algo de lo que tu subconsciente es capaz de crear cuando no eres dueño de ti mismo.

Poco a poco vas desarrollando un cariño inclemente hacia la vigilia porque te da miedo inferir lo que te espera si eres tan valiente para contar las ovejas que sean necesarias y ahogarte en un lavamanos de símbolos, frases, colores, sentimientos, vidas y lamentándolo mucho muertes también.

Mis letras


Las letras están en mi cuerpo regadas por ahí, en cada recoveco, en cada curva, están dispersas, pensando en buscar un sitio mas seguro, se sienten palpables, se sienten observadas por todos en los andenes del metro, en la calle inclinada, en el ascensor… se sienten descubiertas por los mal intencionados, y perseguidas por los que perdieron su musa por no valorarla.

Las letras se esconden de tanta maldad, pero jamás de los prejuicios de la sociedad, mis letras están arraigadas a mi alma, a mi espíritu trovador, están plantadas en mis venas y les incomoda sentir cuando la sangre se calienta por las injusticias de este mundo.

Ellas viajan, bailan sin música escondidas de los ignorantes, ellas suben y bajan, se vuelven insignificantes para los que no aman la lengua castellana, pero gritan a través de los párrafos para que los soñadores las lean.

Son susceptibles y a veces crueles, sobre todo cuando se van de viaje y no logro hallarlas, las llamo con voz suave, hasta que mi cuerpo se siente tan inútil que comienzo a buscarlas en el cielo, en las paredes rayadas, en los dibujos, en los ojos de la persona que amo, en los gestos de las personas que veo en la calle y en las palabras de las personas que no ven mas nada de lo que tienen a su alrededor.

Así son mis letras, desordenadas, fugaces, soñadoras, impacientes, escurridizas; son las mejores amigas, la mejor compañía, y las que sin querer a diario cuentan mi historia.

Hoy quiero, simplemente, volver a ser yo.

Siempre paso demasiado tiempo sin escribir, demasiado tiempo para mi gusto, y es que decidí un día dejar de pensar tanto, sólo que extraño de una manera exagerada ser yo, y escribir con el alma confundida como la solía tener a diario. Y es que hasta extraño tener el alma confundida, rechazo la estabilidad irremediablemente destructora. Y he llegado a extrañarme tanto, que evoco las depresiones como si en el momento las disfrutara cuando sé que es una manera momentánea de morir.

Hoy sé que soy una esponja y absorbo el olor de basurero del alma de la gente que me importa, que aunque trato de cambiarle un maldito día a alguien por algo más ameno, jamás lo van a valorar, porque las personas siguen siendo personas, y sólo eso. Y no son capaces de dejarte existir de verdad.

Hoy también sé que una vez al mes, debo leer mis poemas preferidos para no olvidarlos, y recordarme a mi misma, porque en cada uno de ellos me escondí una vez, simplemente para sobrevivir como siempre, en unas letras.

Hoy le ruego a la traicionera inspiración que no me abandone más, que me permita reirme y llorar con su ayuda, con su magia redentora, que una vez conocí, y ahora no la puedo dejar ir.

No quiero que mis palabras se queden encerradas en mi alma, porque las cicatrices y las letras, si están juntas, congelan lo que tocan. No quiero dejarme aplastar por la simplicidad de una vida sin un subconsciente que canta, aunque la mayoría de las veces desafina.

Intenté mejorar mi vida huyendo de las intensidades de las que soy eternamente dueña, y aprendí que si me deshago de lo único que es realmente mío, mi vida deja de ser vida, y sólo me da permiso para ver tiendas, dormir, aceptar las injusticias y no luchar por mis ideales.

Hoy quiero, simplemente volver a ser yo.
 
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