A diario me despierto o comienzo a soñar muy confundida, aún no se distinguir la acción de abrir los ojos y ver el sol a la acción de cerrarlos y dejar que mi subconsciente se apodere de mí. Dicen que los sueños están hechos de material sensible, pero yo, y lo digo con el derecho que me confieren mis sueños que todas las noches se construyen con una libertad atroz, yo estoy segura que los sueños tienen la misma fuerza que todos los episodios de los que eres testigo cuando se supone que estas despierto.
Soy una marioneta de las noches, tanto así, que no se si vivo cuando estoy despierta, o cuando por fin me dispongo a descansar. ¿Cómo descubrir lo que es cierto en mis días si todo es igual de consistente?, si las heridas que me ocasionan en los supuestos segundos oníricos son igual de graves que las que existen cuando todos mis sentidos están totalmente advertidos, si la sonrisa que se dibuja en mi cara cuando mi alma se siente completa en una sádica pesadilla, es casi igual que el intento de sonrisa cuando me doy cuenta de que otra vez jugaron conmigo los transeúntes de la oscuridad y sólo eso.
No sé separar lo que vivo y lo que no, porque no sé si en realidad vivo ambas cosas, o si la verdad es que no vivo ninguna, es tan difícil entender que estás secando unas lagrimas que derramaste con los ojos cerrados y tan complicado arrancarte un dolor del corazón que a pesar de que lo sentiste cuando la sensibilidad de tu cuerpo estaba reducida, que prefieres creértelo todo para no entrar en discusiones contigo mismo.
Lo más duro de la situación no es analizar y por fin dar con la respuesta adecuada de lo que es real y lo que no, si no dejar a un lado los recovecos de tu memoria y aceptar que todo fue un plan de tu comunicativa actividad cerebral mientras crees que nada grave va a pasar.
A veces ocurre todo lo contrario, y obligas a tu mente a deshacer esas imágenes que son peores que las que ves al despertar. Y simplemente buscas el manual de los sueños para echarle la culpa a algo de lo que tu subconsciente es capaz de crear cuando no eres dueño de ti mismo.
Poco a poco vas desarrollando un cariño inclemente hacia la vigilia porque te da miedo inferir lo que te espera si eres tan valiente para contar las ovejas que sean necesarias y ahogarte en un lavamanos de símbolos, frases, colores, sentimientos, vidas y lamentándolo mucho muertes también.
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