La magia está, pero a veces se esconde; es como si hay que mover la barita mágica para que el mundo vibre y los olores se alteren.
¿Será que si mezclo miel, canela, vainilla y limón creó la magia?
Hoy, soy capaz de dar lo que sea por el sortilegio que hace falta. Y sin remordimientos lo escribo, me haces falta y te hago falta porque ni te tengo, ni me tienes.
Me haces sentir como nunca, pero no consigo el puente para en un futuro llegar a extrañar lo que me das, que para mí, es un puente más que indispensable para matarte con un beso.
Y sé que lo que quieres es que te destruya la vida con cucharadas de lo más toxico de mi, pero no lo logro, no tengo ni la pócima más benévola, ni el veneno mas letal. No lo tengo para ti.
Quiero salvarme de irme por otro túnel inventado corriendo y después llegar cansada a llorar hasta dormir por que no sirvo para amar a quien me ama.
Quiero sentir todos las luciérnagas revoloteando por mi alma, quiero que todos los caballitos del diablo me ericen la piel al pasar, quiero que te me acerques y me mandes al infierno, y me devuelvas y me traslades a una nube, y me hagas sentir más que nunca.
No te quiero perder y perderme otra vez, quiero una lluvia de sabores encima de los dos para probarnos después.
Anhelo que mis cinco sentidos funcionen al mismo tiempo si te siento venir.
Necesito lo que invento para inventar mi amor. Necesito que creas en lo que no existe como yo, para que sólo exista lo que dispongamos.
Preferiría pensar que otra vez fantasee con una utopía, pero no. La magia entre dos seres no muy humanos existe. Ha existido en mí. Me ha hecho existir, por eso la quiero otra vez.
No estoy esperando algo imposible, lo que deseo hoy es abstracto, pero muy real. Más real, mucho más real que tú mismo.
Aluciné tenerte, ahora alucino con querer tenerte.
Aluciné que me vieras, ahora alucino con no querer ser invisible.
Alucino que está el sabor dulce y el acido entre los dos.
Alucino con no haber alucinado nunca.
0 comentarios:
Publicar un comentario